"Los motivos del lobo", Rubén Darío.

lunes, 18 de enero de 2016

Con motivo del 149 aniversario del nacimiento de Rubén Darío, me ha parecido interesante coger este poema que tanto me gusta y analizarlo un poquito, a ver qué tal se nos da.



Primero os dejo el poema para que lo leáis (:

El varón que tiene corazón de lis, 
alma de querube, lengua celestial, 
el mínimo y dulce Francisco de Asís, 
está con un rudo y torvo animal, 
bestia temerosa, de sangre y de robo, 
las fauces de furia, los ojos de mal: 
el lobo de Gubbia, el terrible lobo, 
rabioso, ha asolado los alrededores; 
cruel ha deshecho todos los rebaños; 
devoró corderos, devoró pastores, 
y son incontables sus muertes y daños. 

Fuertes cazadores armados de hierros 
fueron destrozados. Los duros colmillos 
dieron cuenta de los más bravos perros, 
como de cabritos y de corderillos. 

Francisco salió: 
al lobo buscó 
en su madriguera. 
Cerca de la cueva encontró a la fiera 
enorme, que al verle se lanzó feroz 
contra él. Francisco, con su dulce voz, 
alzando la mano, 
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano 
lobo! El animal 
contempló al varón de tosco sayal; 
dejó su aire arisco, 
cerró las abiertas fauces agresivas, 
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco! 
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas 
de horror y de muerte? 
¿La sangre que vierte 
tu hocico diabólico, el duelo y espanto 
que esparces, el llanto 
de los campesinos, el grito, el dolor 
de tanta criatura de Nuestro Señor, 
no han de contener tu encono infernal? 
¿Vienes del infierno? 
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno 
Luzbel o Belial? 
Y el gran lobo, humilde: ?¡Es duro el invierno, 
y es horrible el hambre! En el bosque helado 
no hallé qué comer; y busqué el ganado, 
y en veces comí ganado y pastor. 
¿La sangre? Yo vi más de un cazador 
sobre su caballo, llevando el azor 
al puño; o correr tras el jabalí, 
el oso o el ciervo; y a más de uno vi 
mancharse de sangre, herir, torturar, 
de las roncas trompas al sordo clamor, 
a los animales de Nuestro Señor. 
Y no era por hambre, que iban a cazar. 
Francisco responde: ?En el hombre existe 
mala levadura. 
Cuando nace viene con pecado. Es triste. 
Mas el alma simple de la bestia es pura. 
Tú vas a tener 
desde hoy qué comer. 
Dejarás en paz 
rebaños y gente en este país. 
¡Que Dios melifique tu ser montaraz! 
?Está bien, hermano Francisco de Asís. 
?Ante el Señor, que todo ata y desata, 
en fe de promesa tiéndeme la pata. 
El lobo tendió la pata al hermano 
de Asís, que a su vez le alargó la mano. 
Fueron a la aldea. La gente veía 
y lo que miraba casi no creía. 
Tras el religioso iba el lobo fiero, 
y, baja la testa, quieto le seguía 
como un can de casa, o como un cordero. 

Francisco llamó la gente a la plaza 
y allí predicó. 
Y dijo: ?He aquí una amable caza. 
El hermano lobo se viene conmigo; 
me juró no ser ya vuestro enemigo, 
y no repetir su ataque sangriento. 
Vosotros, en cambio, daréis su alimento 
a la pobre bestia de Dios. ?¡Así sea!, 
contestó la gente toda de la aldea. 
Y luego, en señal 
de contentamiento, 
movió testa y cola el buen animal, 
y entró con Francisco de Asís al convento. 
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo 
en el santo asilo. 
Sus bastas orejas los salmos oían 
y los claros ojos se le humedecían. 
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos 
cuando a la cocina iba con los legos. 
Y cuando Francisco su oración hacía, 
el lobo las pobres sandalias lamía. 
Salía a la calle, 
iba por el monte, descendía al valle, 
entraba en las casas y le daban algo 
de comer. Mirábanle como a un manso galgo. 
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo 
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo, 
desapareció, tornó a la montaña, 
y recomenzaron su aullido y su saña. 
Otra vez sintióse el temor, la alarma, 
entre los vecinos y entre los pastores; 
colmaba el espanto los alrededores, 
de nada servían el valor y el arma, 
pues la bestia fiera 
no dio treguas a su furor jamás, 
como si tuviera 
fuegos de Moloch y de Satanás. 

Cuando volvió al pueblo el divino santo, 
todos lo buscaron con quejas y llanto, 
y con mil querellas dieron testimonio 
de lo que sufrían y perdían tanto 
por aquel infame lobo del demonio. 

Francisco de Asís se puso severo. 
Se fue a la montaña 
a buscar al falso lobo carnicero. 
Y junto a su cueva halló a la alimaña. 
?En nombre del Padre del sacro universo, 
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!, 
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 
Contesta. Te escucho. 
Como en sorda lucha, habló el animal, 
la boca espumosa y el ojo fatal: 
?Hermano Francisco, no te acerques mucho... 
Yo estaba tranquilo allá en el convento; 
al pueblo salía, 
y si algo me daban estaba contento 
y manso comía. 
Mas empecé a ver que en todas las casas 
estaban la Envidia, la Saña, la Ira, 
y en todos los rostros ardían las brasas 
de odio, de lujuria, de infamia y mentira. 
Hermanos a hermanos hacían la guerra, 
perdían los débiles, ganaban los malos, 
hembra y macho eran como perro y perra, 
y un buen día todos me dieron de palos. 
Me vieron humilde, lamía las manos 
y los pies. Seguía tus sagradas leyes, 
todas las criaturas eran mis hermanos: 
los hermanos hombres, los hermanos bueyes, 
hermanas estrellas y hermanos gusanos. 
Y así, me apalearon y me echaron fuera. 
Y su risa fue como un agua hirviente, 
y entre mis entrañas revivió la fiera, 
y me sentí lobo malo de repente; 
mas siempre mejor que esa mala gente. 
y recomencé a luchar aquí, 
a me defender y a me alimentar. 
Como el oso hace, como el jabalí, 
que para vivir tienen que matar. 
Déjame en el monte, déjame en el risco, 
déjame existir en mi libertad, 
vete a tu convento, hermano Francisco, 
sigue tu camino y tu santidad. 

El santo de Asís no le dijo nada. 
Le miró con una profunda mirada, 
y partió con lágrimas y con desconsuelos, 
y habló al Dios eterno con su corazón. 
El viento del bosque llevó su oración, 
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...

En el poema se destacan dos personajes. 

En primer lugar, conozcamos quién fue San Francisco de Asís. Este fue un predicador de la orden de los franciscanos. Tras tiempo predicando y de misionero (evangelizando a musulmanes), fundó un movimiento de renovación de la espiritualidad cristiana del siglo XIII. Así, juntó a 12 discípulos que le convirtieron en su superior; de esta forma, se creó la Primera Orden (los hermanos originales de su orden). A pesar de proceder de una familia adinerada, él prefirió dejar los bienes materiales para seguir las enseñanzas de Jesucristo (lo mismo quiso que hicieran sus seguidores). En 1228 fue canonizado y, en 1980, el papa Juan Pablo II le proclamó patrón de los ecologistas, ya que una de las acciones más revolucionarias de su época fue proclamar que todos los animales también debían ser considerados como hermanos e iguales a los hombres. En el poema se le describe como "corazón de lis", "alma de querube", "lengua celestial", "mínimo", "dulce".

Por otra parte, tenemos al lobo. A este se le describe como "rudo", "torvo", "bestia temerosa", "bestia de sangre", "bestia de sangre", "fauces de furia", "ojos del mal", "Lobo de Gubbia", "rabioso", "cruel".

A pesar de que el lobo ha causado muchísimos daños, a pesar de su maldad, Francisco de Asís decide ir a buscarlo con dos preceptos. Por un lado, quiere convencerlo de que deje de matar y causar daños y, por otro lado, quiere protegerlo (a pesar de que no haya hecho el bien), como buen protector de los animales que es, porque sabe que todos los demás aldeanos van a ir a por él. El lobo se defiende, ante las acusaciones de Francisco de Asís, alegando que las condiciones del invierno son duras y que pasa mucha hambre. Esas son las razones por las que caza, no como el resto del aldeanos que él ve: cazando por diversión y no por hambre. Para mí, estos argumentos podrían liberar al lobo del mal que ha provocado ya que hace lo que hace por necesidad y para sobrevivir. Francisco y el lobo llegan a un acuerdo: el lobo irá con Francisco al convento a cambio de que los hombres le den comida. El lobo, durante su estancia en el convento, cambia de actitud gracias a que es tratado con respeto y cariño. Él sale, de vez en cuando, del convento y va por las casas de los aldeanos a que le den comida. Un día, cuando Francisco se ausenta, vuelve a hacer su ruta por las casas pero se da cuenta de que ellos tienen más rabia/saña/envidia/ira/... de la que él tienen, le tratan sin cuidado y le molen a palos. Así pues, el lobo decide volver a su cueva y volver a ser la misma bestia de antes. Aún así, cuando Francisco lo encuentra, asegura que "el alma de la bestia es pura": o bien porque los hombres han provocado al lobo para que su corazón se volviera oscuro de nuevo, o bien porque el hecho de que él se alejara del lobo han hecho que volviera a su naturaleza cazadora. Ante este cambio, Francisco rompe a llorar y se pone a orar.

En mi opinión, este poema intenta transmitir varios mensajes. Por una parte, nos enseña que en ocasiones juzgamos sin conocer: ¿por qué asumir que el lobo es un sanguinario asesino que mata por que le gusta hacerlo? Por otra parte, nos enseña que los animales son mucho más listos que los humanos en ocasiones. El lobo se mostró noble y leal ante los aldeanos mientras estaba en el convento, sin embargo los aldeanos no respondieron con la misma gratitud. Francisco de Asís, al final del poema, mira con tristeza al lobo y se pone a rezar, dándose cuenta de lo corrompida que está la sociedad. 

Como reflexión final me quedo con: "ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos".

Me despido por hoy, muchas gracias por leerme y recordar: LEER ES UN PLACER, NO UNA OBLIGACIÓN.


6 comentarios :

  1. Hola cielo! Me gusta mucho tu blog, te dejo el link del mío, al igual que tú estoy comenzando así que si tienes tiempo y quieres puedes pasarte por mi blog y seguirme de vuelta, saludos :D http://booksxland.blogspot.com.es/

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    1. ¡Hola! :) Encantada de tenerte por aquí, ya me he pasado por tu blog y tienes una seguidora más. Espero seguir viéndote por aquí, comentando y leyendo los posts que publique, que yo haré lo mismo :)!
      Un besito :D

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  2. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

    Un beso y muchísimas gracias.

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    1. Buenas :) Ya tienes una seguidora más.
      Me alegro de que te haya gustado la entrada, ¡espero seguir viendo tus comentarios por aquí!
      Un beso y gracias a ti por pasarte.

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  3. Impresionante análisis. Siempre había oído la frase que destacas como una expresión. No soy muy aficionado a la poesía, pero los poemas como este merecen ser leídos y releídos.
    Un beso.

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    1. Yo tampoco soy mucho de poesía sinceramente, pero como tú dices: "poemas como este merecen ser leídos y releídos". Aunque no sea una fanática, tengo unos cuantos poemas que iré poniendo por aquí que me encantan, espero que los llegues a leer :)
      Muaaa ♥.

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